20 oct. 2014

El miedo




Hoy leo a una madre y amiga que participa en el carnaval de blogs, que este mes va sobre lo malo del homeschooling. Ella empieza, precisamente por el miedo. Esto es lo que dice:


Imagen tomada de su blog

No me di cuenta del miedo que representa educar en casa hasta que recibí una notificación de Correos hace unos días. Tenía que ir a recoger un certificado y el remitente era el Juzgado de Menores. Cogí inmediatamente el coche y me fui a Correos con angustia en el pecho: la guerra con el padre de Alex por un (pequeño) aumento de pensión estaba terminada, no podía ser esto, nadie tiene la dirección de mi casa, siempre pongo la del despacho porque es donde estoy por las mañanas. ¿Qué podía ser? Cuando llegué a Correos, me explicaron que no se podía retirar el certificado hasta el día siguiente. De vuelta a casa llamé a la abogada que llevó el tema de Alex, me dijo que no podía ser esto... ¿Sería el homeschool de Maxime? No sabíamos ni ella, ni yo. Pasé la noche en vela, pensé que alguien nos había denunciado, pensé en mil maneras de salir de ésta, pensé en mandar a Maxime a Francia, en mudarnos, no dormí nada, al día siguiente no sólo estaba exhausta, sino que tenía la nuca y parte de la espalda bloqueada como reacción a tanto estrés. Dejamos a Alex en el colegio y fuimos otra vez con Maxime a Correos, él sentía que yo iba mal y le confesé mis miedos. Me dijo que para no tener problemas, él podía volver al colegio. Finalmente sólo era una notificación por una tontería en relación con la pensión... nada que ver con nuestro querido homeschool. Ahí tomé conciencia de la precaridad de nuestra situación en un país donde no se reconoce la educación en casa como una opción válida y legal. Maxime está inscrito en un centro de enseñanza a distancia francés, pero estamos en España donde imperan las leyes españolas... Le dije a Maxime que cuando cumpliera 16 años haríamos el mejor cumpleaños de su vida, porque es cuando terminaríamos con la edad de escuela obligatoria. Nos queda año y medio.