9 ene. 2013

Atención Educativa a Domicilio


El Sistema de Atención Educativa a Domicilio se establece para dar cobertura a las necesidades educativas de los niños que por motivos de salud no pueden asistir a un centro escolar ordinario. Del mismo modo que cuando un médico expide una baja laboral para un adulto nadie puede exigirle que acuda a su puesto de trabajo, tampoco al niño que se encuentra en situación de baja médica se le puede exigir que acuda presencialmente a la escuela. Así, el menor seguirá constando como alumno de su centro escolar habitual que, además, está obligado a realizar un seguimiento de sus estudios en la medida en que su nivel de salud se lo permita.

A diferencia del CIDEAD, que es de ámbito estatal, los SAED se regulan mediante normativa autonómica, aunque lo cierto es que existen muy pocas diferencias entre los sistemas de las diversas autonomías. Por lo general es suficiente con que exista una baja médica expedida por un profesional colegiado y certificada por el pediatra de cabecera asignado al menor. En dicha baja deberá constar específicamente la recomendación de suspender la asistencia a clases por un período determinado. Cada comunidad establece un período mínimo, que suele ser de 30 días, tras el cual deberá procederse a una nueva revisión médica que puede derivar en una prórroga de la situación de baja o en la certificación del alta. Cabe, atendiendo a las circunstancias del caso, que la reincorporación a la escuela presencial se realice de forma gradual. El centro escolar tiene la obligación de asignar un tutor al menor en situación de baja y, en su caso, de realizar la adaptación curricular necesaria así como de realizar un seguimiento personalizado al desempeño académico del alumno durante todo el tiempo que dure la situación de baja.

Este sistema, que resulta obvio cuando se trata de enfermedades físicas y, especialmente, cuando existe hospitalización prolongada, es aplicable también a enfermedades mentales y psicológicas certificadas, respectivamente, por profesionales de la psiquiatría y de la psicología. Ningún centro escolar y ninguna autoridad educativa puede denegar la asistencia educativa domiciliaria a un menor en situación de baja médica expedida por profesional cualificado.